Crecer te cambia de muchas formas...
Personalmente, entre más viejo me hago, más me cuesta emprender algo nuevo. No por falta de valor o curiosidad pero si por ese afán de querer hacerlo bien y esa incertidumbre de si valdrá la pena.
Ocurre también que entre más camino recorres te das cuenta que no estás sólo, que personas de todas latitudes, culturas y realidades se enfrentan a ese desafío de sacudirse de su zona de confort. Te das cuenta, además, que existen muchas maneras de hacerlo, todas ellas, puestas en perspectiva, igual de valiosas y saludables.
Escribir es una de ellas.
Escribir es además un arte y como arte es concebido y eventualmente interpretado de distintas formas. Lo que si es seguro es que si produce placer, satisfacción y alegría en la persona que lo crea, tendrá ese mismo efecto en al menos uno de los lectores. Es ahí justamente donde cobra más valor...La ecuación es la misma para la música, la pintura, el teatro, la gastronomía... para todo lo que tenga un espíritu libre y extrovertido.
Escribir, sin embargo, puede ser también un espacio de introspección, de acomodo de ideas. Incluso puede convertirse en ese anhelado lugar de encuentro contigo mismo, con ese constante pensar que se detiene por minutos, adormecido por el movimiento de una pluma o el teclear de los dedos.
Encontrar personas que te motiven e inspiren a escribir es muy valioso. Resulta, por ende, sumamente difícil no entablar grandes amistades con quienes te incitan a pensar, a reflexionar, a ser crítico, a expresarte y te ayudan a crecer... crecer te cambia de muchas formas... escribir es una de ellas...
Comentarios
Publicar un comentario